viernes, 13 de marzo de 2009

Cambios

La vida a veces te sorprende.

De abandonar España compungida y prometiendo volver cuanto antes pueda, a retrasar mi vuelo hasta el último momento y buscar nuevas becas y excusas para quedarme en este idílico lugar cuanto más tiempo, mejor.

De sufrir de manera inimaginable y desear que todo vaya bien para comunicárselo al resto de la gente y no se preocupen por mí, a que todo vaya de manera increíble, pero callarse en su mayoría por no tornar mi suerte y hacer que esas personas que antes deseaban mi bien, acaben demasiado hartas de una alegría muy poco contagiosa y se acaben cansando de mi voz.

De tener gran facilidad y fluidez en el uso de la lengua Española, a pasar varios minutos pensando la traducción en mi idioma de, por ejemplo, una palabra antes tan usualmente usada por mí como puede ser "autoestima".

De no vivir más que para el estudio, a temer que el estudio me quite de vivir. Y esta, es la sorpresa más grande de todas.

jueves, 12 de marzo de 2009

Una gorda feliz

Hoy no me he preparado una entrada concreta, pero creo que va siendo hora de actualizar de nuevo este pequeño espacio de mi vida.

Se acabaron mis vacaciones. Posiblemente, las vacaciones de verano que recordaré el resto de mi vida. En primer lugar, por haberse desarrollado durante los meses de Diciembre, Enero y Febrero, ya que tras haber vivido los primeros 22 años de mi vida en el hemisferio norte, era algo completamente novedoso para mí. Y en segundo lugar, por haberme descubierto un mundo nuevo ante mis ojos. Como todos sabéis, estas empezaron el 28 de Noviembre cuando tuve que abandonar mi apartamento, lugar que aun sigo echando de menos, no tanto por el piso, si no por las personas que en él habitaban. Tras esto, la secuencia de acontecimientos es la siguiente:

- 2 semanas en Sydney en casa de mis chilenos.
- 12 días en Perth y la maravillosa costa Oeste.
- 10 días en Sydney para pasar unas Navidades y año nuevo como nunca imaginados.
- El 5 de Enero, comienza mi viaje en coche por la costa Este con Chris y Candee, durante dos semanas.
- El 21 de Enero, vuelo a Melbourne para alojarme en casa de mis buenos amigos Jamie y Dan, por dos semanas más, siendo uno de los mejores momentos de las vacaciones.
- El 4 de Febrero, aterrizo en Hobart, Tasmania, para pasar allí 4 días, visitando la ciudad y Port Arthur, y después, hacer un tour de 5 días al rededor de la isla, con el mejor guía que he tenido hasta el momento, John, y un grupo de personas que hicieron la estancia perfecta.
- El 12 de Febrero regreso a Sydney a mudarme a mi nuevo apartamento, con mis nuevos compañeros de piso (2 daneses, una alemana, una danesa y una francesa).
- El 26 de Febrero despego a las 6 de la tarde dirección Honolulu, para aterrizar tras 9 horas de vuelo el mismo día, pero a las 6 de la mañana.
- El 9 de Febrero, 8:15 am, abandono Hawaii para llegar a Sydney el 10 de Febrero a las 16:00 tras 10 horas y 50 minutos de viaje, con más de 5 horas de turbulencias.

Y aquí me encuentro ahora, escribiendo un pequeño resumen de todo ello. Cada apartado se merecerá una entrada. Espero poder mantener el ritmo de escritura al nivel de lo acontecido.

Con respecto al título de la entrada: Sí, estoy gorda. Debo haber engordado unos 20 kilos desde que dejé España. Y sí, estoy feliz. La vida es mas sencilla si eres capaz de mostrar una sonrisa en tu cara a lo largo del día. Pero esto, en mi naturaleza de persona estresada, también me tiene algo preocupada. He descubierto que puedo vivir sola. Antes, una parte de mi cabeza moría por tener compañía. Esa parte parece haber entrado en razón. La soledad no es algo que yo deba evitar a toda costa. Es más, estos 8 meses estoy disfrutando de ella más que nunca. Claro, siempre piensas que la gente que queda en tu país aun te quieren y te esperan. ¿Pero qué sucedería si no fuera así? Para mí eso era el fin del mundo. Sin embargo, ahora lo pienso fríamente, y sé que sin ningún problema podría comenzar desde cero en cualquier parte del mundo. No necesito raíces. Y esto me da miedo, pues alguien tan "libre" es difícil que encuentre su sitio. Puede que el mio no esté en Australia, pero ahora también dudo que se encuentre en España. A veces me enfada pensar que la gente se olvida de mí. Últimamente, me enfada más el echo de que más posiblemente, sea yo la que esté olvidando.

De todas maneras, esta no es una entrada inspirada. Esperad a las siguientes, cuando me haya asentado de nuevo y tenga los pies en la tierra, en vez de la cabeza en las nubes (de manera literal, pues desde aproximadamente el 17 de Noviembre, cuando Line tuvo que volver a Dinamarca de manera inesperada, he visitado un aeropuerto al menos una vez cada dos semanas, sin excepción).

domingo, 4 de enero de 2009

Vida de una nómada

Hace mucho que no escribo. Pero una vez leáis las líneas que aquí siguen, comprenderéis un poquito más que está pasando con mi vida estos últimos tiempos.

El piso, como ya sabréis, tuve que abandonarlo el 28 de Noviembre. Desde entonces, no tengo lugar donde vivir. He estado durmiendo un tiempo en la casa de los chilenos, mientras tenían una cama libre, de esta manera, salíamos beneficiados dos: La persona que en ese momento no se encontraba viviendo con nosotros, pues su renta era pagada, y yo, que tenía un sitio para alojarme. Pero esto, terminó el 12 de Diciembre, cuando me fui de viaje a Perth, y a la costa Oeste.

Mi viaje a Wastern Australia fue maravilloso de partida, pero la soledad de estar 12 días incomunicada se hace notar, y el 24, deseosa de compañía, me volví a Sydney. Como mi vuelo era muy temprano y en estas ciudades, no hay manera de llegar de forma apropiada a los aeropuertos si se trata de estar allí de madrugada, aproveché y como una indigente cualquiera, me puse una almohada en el suelo, y tapada con una mantita, intenté dormir entre las cintas de transporte del equipaje de llegada. Sinceramente, no se lo recomiendo a nadie. Demos gracias a que el vuelo de vuelta lo operaba Quantas, y al menos, tuve un desayuno decente.

A mi llegada de nuevo a la casa de mis chilenos, no sabía lo que me esperaba. A las 2 de la tarde, dejé mi equipaje y salí corriendo a comprar los ingredientes para dos tiramisús destinados a ser el postre de la cena de Navidad, y que he de decir, que me salieron deliciosos. La española se encargaba de los postres, mientras que los chilenos se encargaban de la cena principal. Pudimos disfrutar de un increible pavo asado con zumo de naranja, que en un primer intento, quedo estupendo. También carne asada, y ensaladas de todos los tipos, distintos arroces... De aquella cena, nos quedo comida casi para el resto de nuestra estancia.

Con más gente que en la guerra, la casa estaba el día de la fiesta de Navidad que pensé que se colapsaba. Tuvimos cada uno nuestro regalo, pues hicimos un amigo invisible entre nosotros. Claro, que siempre hay errores, con lo que Silvana recibió un regalo de dos personas distintas, dejando a Marine sin su sorpresa. La verdad, mi sentimiento de culpa era infundado, pero aun así...

Aquella noche, al menos pude dormir en un cama. Para las siguiente, mis expectativas de encotrar un espacio libre en la casa decayeron drásticamente, y previendo que me tocaban 10 días de dormitar en el suelo de el salón, compré un colchón inchable que me ha salvado la vida.

Navidades en verano son demasiado raras, se merecen su propia entrada (si algún día tengo tiempo), pero decir que la estancia en una casa para 6 personas, que alojaba algunas noches hasta 18, se hizo algo complicada, pero la gente siempre estaba donde la necesitabas.

Año nuevo pasó, y el 2 de Enero esa casa debía ser desocupada. Tuve que buscar una amiga que me hiciera el favor de guradarme la tabla de surf y cuidara de mi pez (al que entre Judith, la hermana de Roland, y yo, le cambiamos su casa, con lo que ahora puede nadar en una pecera más grande). Anne se ofreció sin ningún problema, y también nos alojó una noche en el suelo de su salón, cosa que Roland y yo, los dos pobres indigentes, agradecimos en el alma, pues estabamos dudando entre dormir esa noche en la playa o en la universidad, y teniendo en cuenta que llovía... Sydney en año nuevo está a rebosar de gente, si quieres un albergue para esas fechas, acuerdate de reservarlo al menos con 6 meses de antelación.

Ahora estamos dos días en un albergue en la ciudad. No es barato, pero al menos, nos permite dormir en una cama después de lo que parecía una eternidad de gente yendo y viniendo, ruidos, e incomodos lugares donde pasar la noche.

Mañana vuelo hacia Brisbane. No es un vuelo demasiado feliz pues es la despedida final de una era. A mi vuelta, ninguno de mis antiguos compañeros de piso quedará en Australia. Sé que algunos de ellos serán muy buenos amigos mios durante mucho tiempo, pero nunca será como ahora. Intento centrarme en la idea de viajar, que me sube el ánimo. No tengo muy claro cuando volveré. No sé cuando podré volver a escribir. Mi plan es que un chico que vive en Queensland, Chris, me lleve en su coche y me la muestre, como solo un autoctono puede hacerlo. Pero me tocan entre 2 y 3 semanas de dormir en campings y coches. De ahí, tomaré un vuelo a Melbourne para visitar a otros amigos. Espero que para entonces, pueda dormir en una cama de verdad. Finalmente, mi último destino espero que sea Tasmania.

Planeo mi vuelta para la segunda semana de Febrero. Entonces, podré empezar a conocer a la nueva generación de estudiantes que entran en la universidad, buscar amigos, e intentar realquilar mi antiguo piso para tener por fin una casa, tras tres meses de ser una ocupa.

Una vez finalizados todos estos viajes, gestiones y presentaciones, el 23 de Febrero empiezan las clases, pero creo que me merezco algo más, con lo que el 26 de Febrero, partiré de visita a Hawaii. Las primeras semanas de clase nunca sirven de nada.