martes, 14 de octubre de 2008

Parada en el camino: Canguros y Navidades en verano

El viaje a Fiji fue largo y productivo, pero la vida sigue aquí en Australia, y hoy me apetece contar algo distinto, para variar, que Fiji empieza a hacerse difícil de seguir.

Primer tema a tratar: el canguro como cena. El domingo, en un ataque de locura, decidí comprar carne de canguro para probarla. Y ayer, lo hice. Se trata de una carne roja, extremadamente roja, con un precio alrededor de 9€/Kilo. Tiene una textura que parece bastante dura, y la venden en filetes bastante gruesos. Algunos españoles que también están aquí estudiando me habían comentado que estaba muy rica, pero que hay que cocinarla a fuego muy lento, para que no se ponga dura. Así que echando un poco de aceite de oliva en una sartén, y con el fuego al mínimo, eché las 4 piezas. Una hora y cuarto más tarde, estaba lista para la degustación. Pensé que finalmente, se me había quedado dura, pero para mi sorpresa, el interior era de lo más jugoso y esponjoso. Fácil de cortar y masticar, parecía más un pastel que un filete. Su sabor, está entre el hígado (por eso de ser muy roja) y la ternera. Nada seca, se trata de una carne muy sana, llena de proteínas y sin nada de grasa. Si piensas en el pobre canguro saltando, te da muchísima pena, e incluso te entran algunas náuseas (como me sucedió mientras lo cocinaba), pero el sabor es sorprendentemente bueno. Creo que no será la última vez que lo tome.

Segundo tema a tratar: Las Navidades. En Sydney está empezando el buen tiempo. Poco a poco, te encuentras andando por la calle sin abrigo y con chanclas, aunque aún ciertos días de frío se cuelan sin avisar. El buen tiempo llena las calles de alegría y de gente, y hace que ir a las playas en fin de semana sea tarea imposible. Es la típica sensación que puedes tener en España al llegar Mayo y Junio. Ahora, imaginad que con este ambiente, los escaparates empiecen a llenarse de colores rojos y verdes, de renos, abetos navideños... Te crea un sofoco inaguantable. Estos colores tan calidos deberían ser exclusivos del invierno. Y el sentimiento de desorientación te embarga. ¿También será típico tomar chocolate caliente tumbado en la playa? ¿Qué clase de cena de Navidad estás dispuesto a comer, un enorme cordero asado? ¿No sería mejor un gazpacho bien fresco? Ahora mismo, estoy bastante perdida.

Razonamientos a parte, la vida aquí sigue igual, relajada y feliz. El fin de semana que viene iré a realizar un curso de surf durante dos días, y ya estoy planeando mi viaje por la costa este del país que me llevará aproximadamente cuatro semanas, básicamente todo Diciembre.

En la próxima entrada, terminaré mi relato sobre el tour alrededor de Viti Levu, y ya tengo preparado el siguiente álbum de fotos con más paraíso terrenal. Espero que lo disfrutéis.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡¡HEY!! ¡Por fin probaste la carne de Kangaroo!

A mi me dijeron que exageraba cuando dije que me recordaba al hígado, pero viendo que tú también lo "sentiste" por lo menos verifico que mis glandulas no están tan atrofiadas como pensaba.

Lo del verano en Diciembre... ¡uf!

Anónimo dijo...

Alguna vez tendré que probar la experiencia esa de vivir unas navidades con calor, hasta entonces, sigo sin entender nada. No soy capaz de imaginarme que la gente pase calor en navidad. Cómo te vas a poner hasta el culo de comida con tanto calor? En verano pegan comidas ligeras!! Sólo hay que ver lo abrigados que van los Reyes Magos, Papá Noél y toda esta gente, nadie está preparado para unas navidades en verano!