Aunque es una vuelta a una realidad muy relativa. De un tiempo a esta parte, mi vida a cambiado en muchos aspectos. Pero cuando más he podido notar el cambio, ha sido durante estos 12 días incomunicada en Fiji.
Han sido las vacaciones más increíbles de toda mi vida. Viajando por mi cuenta, completamente incomunicada, en completo relax, y no me he sentido sola en ningún momento. Ese es el mayor avance que he sentido en esta nueva etapa que estoy viviendo. Fiji es alucinante, pero más aun es la gente que he tenido la oportunidad de conocer y que han sido mis amigos íntimos durante cortos periodos de tiempo, un máximo de 5 días, pues luego cada uno debía seguir su camino. Hemos compartido muchas más cosas que lo que puedo haber compartido con algunas personas con las que llevo viviendo más de dos meses. Y espero poder seguir compartiendo experiencias. Pues estas personas a las que ahora puedo llamar amigos, están dispuestos a acompañarme en mis próximos viajes a lo largo de este enorme país llamado Australia, al que poco a poco, voy acostumbrándome, y que en pocos tiempo, espero poder llamar hogar.
He vuelto completamente relajada y con energía suficiente como para afrontar el último mes de clases y después, mis exámenes de fin de cuatrimestre. Y deseando acabarlos para empezar con mis vacaciones de verano en dos meses, e irme a viajar por la costa este.
Otro gran paso que he dado, y del que estoy especialmente orgullosa, ha sido en el avión. Todos aquellos que sigáis este blog sabréis el mi mala experiencia en mi último vuelo. Pues bien, ni a la ida a Fiji ni a la vuelta tuve ningún problema. El vuelo fue de lo más tranquilo y relajado. Lo único de lo que me puedo quejar es de que hacen un uso abusivo del aire acondicionado. Y que a la ida, sinceramente, no se puede llamar avión a lo que me llevó hasta las islas. Era más bien una avionetilla, pero con la particularidad, de que los asientos eran más espaciosos que en mi vuelo transcontinental... Ingenieros, para qué os quiero.
He hecho dos tours diferentes a destacar: Uno alrededor de Viti Levu, la isla principal de Fiji, durante 4 días, y otro por las Islas Yasawas, durante 6 días. Sendas entradas seguirán a esta para explicar con más detalle lo acontecido en cada uno de ellos. Decir que ambos han tenido su encanto personal, pero sin nada que ver entre ellos.
De lo que sí que puedo hablar es de mi llegada y primer día en el paraíso. Después de acostarme a la 1 de la mañana, haciendo la maleta, no me pude dormir hasta las 2 aproximadamente. Supongo que era cierto nerviosismo el que me invadía, aunque no estaba dispuesta a admitirlo. A las 4 de la mañana sonó mi alarma del móvil. Me vestí, desayuné lo poquito que me quedaba de comida (que a la vuelta de mi viaje, he acusado más que nada, pues no tenía nada para llevarme a la boca), dejé una bonita nota de despedida en inglés para mis compañeros de piso, y bajé a la calle. A las 4:45 se suponía que tenía que venir a buscarme el taxi que había pedido. Pero en su lugar vino otro. Parece que a esas horas de la mañana, los ávidos conductores están sedientos de nuevas carreras. Sin más problemas, llegué a la estación de tren, lo cogí, llegué al aeropuerto... En el Duty Free aproveché para comprar otra tarjeta de memoria de 2 Gb para la cámara de fotos, pues me temía que 2,5 Gb, que era lo que llevaba, no me iban a ser suficientes. Y no me equivocaba. El vuelo en el "micro-avión" duró aproximadamente 3 horas y media, lo que me sorprende una vez de vuelta, pues el sentido contrario fueron 5 horas. La aduana de Fiji no tiene nada que ver con la de Australia. Simplemente te pasan la maleta por los rayos, y no se ponen ni la mitad de pesados.
El calor húmedo del aeropuerto se me pegó a la piel, y no me abandonó hasta ayer. Es algo característico de aquel país. Aunque llueva, la temperatura es digna de ir en bikini. Busqué el mostrador donde tenía que pedir que me llevaran a mi albergue. Allí conocí a Rena, de Jersey, que lleva viajando 11 meses. Sabréis más de ella.
Mi albergue era bastante tranquilo. En medio de ninguna parte, rodeado de abundante vegetación, con piscina y un jardín en el que aproveché para leer la mayor parte de la tarde. El cambio horario de 2 horas no lo noté a la ida, solo a la vuelta, pues esta mañana me he levantado a las 6.
Durante la cena, un chico australiano, llamado Marcus, de padres griegos, que trabaja como profesor de educación física en Brisbane, y que acababa de empezar sus vacaciones como yo, se sentó en mi mesa y estuvimos hablando toda la noche. La verdad es que agradecí mucho su compañía, muy agradable, sobre todo, porque me quitó de tener que relacionarme con el equipo de rugby australiano que acababa de llegar al albergue, y que eran las últimas personas con las que me apetecía relacionarme en ese momento. Pudimos participar en una carrera de ranas, donde la suya se llamaba "Aussie" (nombre con el que comunmente se conoce a los australianos) y la mía, obviamente, "Spain". Eso sí, no gané. A las 11 me despedí de él, pensando que sería la última vez que lo vería. Lo que no sabía es que Fiji era un país bastante pequeño.
Mi habitación acogía a 8 personas. Pero dormimos 9, pues una parejita decidió que no debían dormir en habitaciones separadas. Me dio igual. Me puse los tapones para los oídos y me dispuse a dormir. Lo que no me esperaba para nada era lo que aconteció después. Yo dormía en la cama de abajo de una litera, y en la cama de arriba, dormía un chico, que debía estar muy aburrido, y decidió que a las 5 de la mañana debíamos estar todos dormidos. Y de echo, lo estábamos, hasta que empezó la fiesta. Me desperté al principio mecida en mi cama, y luego sacudida. Sí, mi buen compañero de la litera de encima se estaba masturbando. No fue una noche muy agradable como principio de viaje. Luego la verdad es que me he echado algunas risas rememorando aquel momento tan patético. Huí de aquella habitación antes de que nadie se levantara, pues a las 8 de la mañana venía a recogerme el autobús de mi primer tour. Fue entonces, cuando las verdaderas vacaciones empezaron.
Siento el retraso. La entrada estaba escrita de ayer, pero mi conexión no me dio la oportunidad de poder publicarla. Espero que la disfrutéis.
7 comentarios:
Jaja, es fantástico todo, Sil. Un buen Erasmus el que te estás pegando tú, con piscinita, leyendo... Espero ver fotos de la carrera de ranas.
Estamos a la espera de que nos cuentes nuevas aventuras.
Pobrecita, lo que te hizo pasar el pajero ese...
Menos mal, que ya no te asustas de nada y tienes una mente muy abierta.
Me alegro un montón de que lo estés pasando tan bien y de que te quede tan poco para las vacaciones, porque nosotros estamos apenas empezando y las vemos muy lejos todavía.
Un besote muy fuerte
Bueno bueno, despues de esas vacaciones hay que ponerse las pilas eh??? Que solo te queda un mes para los examenes!!
Silvanita, espero que estes disfrutando un monton, y que cuelgues muchas fotoooosss!!
*Muaaaa
¡¡UF!! ¡Y esto sólo es el principio! ¡No me imagino las siguientes entradas! ;)
Hola, nos alegra mucho que lo estés pasando tan bien.
Estamos deseando que pongas más fotos.
Mil besos desde Móstoles.
Jaime, Nuria y Valeria.
qué bueno, empezando el viaje con una paja ajena xDD
sigo con el resto de entradas, q aún no me había metido!
carrera de ranas, como mola!!!
que envidia, vacaciones....
besos!!
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